Jason Martin, Tantra, 2025, óleo sobre aluminio, cm 160×130×10. Del 4 de marzo al 23 de mayo de 2026 el artista británico Jason Martin celebra el sesenta aniversario de la galería. Vertex, ápice, cumbre: todas estas palabras podrían describir el título de la exposición, y es una ambición plenamente realizada. La muestra reúne ocho piezas impactantes creadas con intensos patrones cromáticos y tres materiales principales: aluminio, luz y pintura al óleo. Juntos, estos materiales crean superficies que parecen respirar.
Un ejemplo es Tantra, que evoca un imperativo espiritual: desafiar la percepción poniéndola a prueba y abriendo la mente a un conocimiento ilimitado e infinito, liberándose así de las restricciones de la comprensión convencional. Podemos sumergirnos en estos matices, nadar a través de ellos e incluso vernos abrumados, solo para resurgir transformados —cambiados y desconectados de los protocolos establecidos, pero reconectados con lo esencial. Ahí reside precisamente la fuerza de la exposición.
Jason Martin, Charlemagne, 2022, técnica mixta sobre aluminio, cm 140×50×10.
El título Vertex se convierte así en algo más que una metáfora. Significa la intersección de los sesenta años de actividad de la galería y la práctica artística de alguien que desde hace tiempo empuja los límites de la pintura. La pintura ya no es una superficie plana; se convierte en un cuerpo, un relieve, casi un paisaje. El aluminio amplifica la luz, mientras que el óleo modela crestas y flujos cromáticos. El material mismo emerge como una fuerza de la naturaleza.
En este diálogo entre control y entrega, gesto y estructura, las obras no están ahí para ser descifradas, sino para ser experimentadas desde dentro. No hay una imagen reconocible, solo un campo de energía que habitar. Quizá esa sea precisamente la cumbre a la que nos conduce la exposición: el momento en que la pintura deja de representar algo y simplemente se convierte en una experiencia.
Jason Martin, Virgo, 2025, óleo sobre aluminio, cm 285×190×10. Virgo no es menos impactante: su campo visual permanece abierto a múltiples interpretaciones. Una vez más, Jason Martin invita a cuestionar y reflexionar. En esta pieza, las vetas texturizadas de pintura cambian de aspecto según la luz y la posición del espectador. Capturan reflejos del metal subyacente, creando un efecto casi dinámico, como si la superficie estuviera en constante movimiento. Esto confiere a la obra una cualidad táctil que invita a acercarse.