Il Giornale dell’Arte, abril de 2026. Entrevista de Luca Zuccala a Tommaso Calabro.
La primavera de 2026 no comienza con una inauguración, sino con un silencio. Las puertas de las galerías Tommaso Calabro en Milán y Venecia se cierran casi imperceptiblemente, dejando atrás salas que durante años han albergado obras, conversaciones y capas de miradas. No es un cierre dramático, sino más bien una suspensión; el momento en que una exposición termina y el espacio queda vacío, a la espera de ver qué vendrá después.
Para quienes han seguido la trayectoria de la galería, este desarrollo resulta algo sorprendente. Sin embargo, a una mirada más atenta, parece formar parte de una narración más amplia. No solo está el peso de las circunstancias —la crisis energética, las tensiones geopolíticas y un sistema que lucha por
recuperar impulso—, sino también, y sobre todo, una elección personal, casi íntima: ralentizar y alejarse por un momento de la lógica implacable de la producción y la presencia constante. En su entrevista con Luca Zuccala para Il Giornale dell’Arte, Calabro transmite una sensación de cansancio, pero también claridad de pensamiento. Es como si, tras años de construir exposiciones y dar forma a visiones, hubiera llegado el momento de dar un paso atrás y observar el panorama desde la distancia. En definitiva, todo gesto curatorial también es un gesto vital.
Y así este cierre adquiere los contornos de un gesto narrativo. No un final, sino una pausa en la historia. Una interrupción que invita a reconsiderar el ritmo al que se construyen y consumen las historias en el mundo del arte. Las galerías pueden detenerse, pero las relaciones, las intuiciones y las perspectivas que han puesto en marcha siguen circulando en formas menos visibles, aunque no por ello menos presentes.
Quizá sea precisamente en este espacio suspendido donde emerge la posibilidad de un nuevo comienzo.
No necesariamente del mismo modo ni en los mismos lugares, pero sí con una perspectiva renovada. Es como cerrar un libro a mitad —no para abandonarlo, sino para volver a él más tarde con otro tipo de atención.